La crónica de sucesos no tiene por qué ser siempre trágica, incluso en Carnaval. En Puerto de la Cruz se produjo el domingo un hecho enternecedor que convirtió en héroes a dos policías. Cerca de las once de la noche una patrulla de la Policía Local decidió dar el alto a un vehículo que circulaba marcha atrás por el tramo peatonal entre las calles Cólogan y Agustín de Betancourt. Cuando los agentes se acercaron al coche para averiguar qué ocurría, se encontraron a una mujer recostada en el asiento del copiloto con fuertes dolores de parto y pidiendo ayuda a gritos.
Se trataba de un matrimonio natural de La Guancha que se había perdido en el centro de la ciudad buscando la maternidad. Era una emergencia. Ante la inminencia del alumbramiento y el estado de nerviosismo del padre, uno de los agentes locales se colocó al volante del vehículo particular y salió a toda velocidad hacia el hospital Hospiten Bellevue, escoltado por el coche patrulla. Sin embargo, no dio tiempo: el parto se produjo finalmente cuando circulaban por la calle Bélgica.
Entonces el agente detuvo el vehículo en el margen de la vía y se dispuso a prestar ayuda a la mujer –de 29 años- para que diera a luz allí mismo a un hermoso varón perfectamente sano; el segundo hijo de este matrimonio guanchero. El agente, con una pericia y un temple que sorprendió a la propia parturienta, sujetó el cordón umbilical y lo ató con una liga de su zapato, después de comprobar que el recién nacido respiraba con normalidad y rompió a llorar.
En ese instante el otro agente se dirigió en el coche patrulla hacia el cercano hospital para solicitar colaboración médica, que a los pocos minutos llegó en forma de una ambulancia medicalizada, cuyos profesionales cortaron el cordón umblilical y trasladaron a la madre y su hijo hasta el centro sanitario. Ambos se encuentran en perfecto estado gracias en buena medida a la providencial intervención de un policía local que por unos minutos fue capaz de actuar cual experta comadrona.