EL VIAJE SE ORGANIZO A LA CARRERA. Mi esposa llenó una sola maleta (no queríamos llamar la atención) mientras yo buscaba, por internet, espacio en algún vuelo. Algo de dinero, un disco duro con información de mis computadoras y un maletín con lo más indispensable para seguir escribiendo, fue todo lo que alcancé a llevar.
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