fragmento asíncrono
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A 10 anos del 11-M-99

El Presidente ecuatoriano Jamil Mahuad, mediante Decreto Ejecutivo No. 681 del 9 de Marzo de 1999, publicado en el R. O. 148 del 15 de Marzo de 1999, declaró el Estado de Emergencia Nacional; y con el Decreto Ejecutivo No. 685 del 11 de marzo de 1999, publicado en el R. O. Nº 149, del 16 de marzo de 1999, declaró en estado de movilización a las instituciones financieras nacionales públicas y privadas, sus entidades ?off shore?, a las sucursales y agencias de las instituciones financieras extranjeras que operan en el Ecuador, a las compañías administradoras de fondos, las de arrendamiento mercantil, fideicomisos mercantiles y las emisoras y administradores de tarjetas de crédito; así como a las personas naturales o jurídicas que mantenían a esa fecha deudas o créditos con ellas.

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Carta publica al Presidente de la Republica del Ecuador Ec. Rafael Correa

Sr. Presidente de la República del Ecuador Ec. Rafael Correa

Reciba el saludo Señor Presidente de una madre con el corazón destrozado , soy Karina Cedeño Báez, madre  de 4 hijos italo ecuatorianos, el primero de 12 años con el síndrome de Down, los otros de 7,5 y 2 años.

Espero me disculpe por dirigirme por medio de está carta publica, no tengo otra alternativa para llegar a usted y así poder denunciar la pesadilla  que estoy viviendo, ya que  después de la separación con mi ex conviviente italiano, se ha desencadenado una  de las más grandes injusticias que se puedan cometer contra una madre y sus tiernos hijos.

Los tribunales de Menores de Genova en Italia, están a punto de  dictaminar la separación de mis hijos, para ser llevados a las casas de protección y a mi encerrarme en una comunidad, sin una razón que no sea el racismo y xenofobia, aduciendo injustificadamente que no soy una madre idónea.

Esta injusticia es una más de los  miles de casos parecidos y no solo de madres ecuatorianas , sino de tantas mujeres ?extracomunitarias?, la justicia italiana  pretende declararnos incapaces de cuidar a nuestros hijos, ya sea inventando pruebas o sin ningún fundamento como en mi caso.

De frente a esta crueldad, me he visto obligada a ocupar junto a mis hijos el Consulado del Ecuador en Genova, ya que hasta la actualidad todo esto sucede ante los ojos impávidos de nuestros representantes diplomáticos, que dicen no poder hacer nada por nosotras.

Sr.: Presidente en nombre de la revolución ciudadana , ruego su intermediación para:

1.      Que la Embajadora Galán  de a conocer oficialmente sobre el número de niños y niñas ecuatorianas en la situación de encontrarse en hogares de acogida y casas hogares en Italia.

2.      Que a través de Ud. Sr.  Presidente y  de la República y la SENAMI envíe una Comisión de Alto Nivel a Italia, compuesta por al menos un abogado, un psiquiatra y un intérprete, que entrevisten a las madres y en lo posible a los menores y puedan dar una pericia psiquiátrica sobre el estado mental de éstas, que pueda contrarrestar la acusación del Estado Italiano y que constate el estado psicológico de los menores, que recoja sus opiniones y evalúe el daño que se les está haciendo.  Que esta  Comisión no llegue en silencio, sino con el carácter diplomático de un país realmente preocupado por sus ciudadanos.

3.      Que se contrate en Italia a un estudio jurídico que dé un diagnóstico y recomendaciones técnico-diplomáticas al cuerpo consular para actuar adecuadamente, de manera urgente.

4.      Que seamos escuchadas por Ud. Señor Presidente de la República en una conferencia virtual.

5.       Que se nos dé a las madres e hijos de ciudadanía ecuatoriana la posibilidad de obtener asilo humanitario contra el maltrato de la justicia italiana.

Por ahora sus acciones son  nuestra única esperanza.



Karina Cedeño Báez

Cuento sobre una familia disfuncional


Guayaquil, 27 de enero de 2009.

Transcribiré parte de un cuento que me pareció muy curioso:

La historia es sobre un hogar formado por el papá y muchos hijos, los que tenían varios negocios que daban buenas ganancias. Cuando los hijos llegaron a la edad adulta, todos los negocios fueron aglutinados en una sola sociedad donde todos tenían participaciones en partes iguales, y delegaron al papá como administrador general, ya que este les había dicho que sabía como hacerlo. Para realizar su trabajo, el papá, elaboró un reglamento pero apenas lo presentó, varios de sus hijos lo incumplieron y el papá se hizo el que no se daba cuenta.

El producto más rentable que tenía esta familia era uno donde solamente tenían que hacer un hueco en la tierra para recogerlo. Como había cada vez más dinero, el papá lo gastaba en lujos que antes no había tenido pero que siempre los deseó. Se compró un avión tan lujoso que en cierta ocasión en que varios de sus hijos menores le pidieron que los deje subir, aceptó con la condición que se coloquen unas fundas plásticas en los zapatos, para que no lo ensucien. También se construyó un trencito pero como no lo sabían manejar se volcó.

Cuando el papá ordenó que le construyan varios caminos, el hijo a cargo del trabajo entregó al contratista, como anticipo, casi la totalidad del valor de la obra; este hijo era mentiroso, había hecho creer a los demás miembros de la familia que ya había construido un enorme puente, pero la realidad era que apenas se había iniciado la obra, y para lograr su ardid elaboró en una computadora un video donde se veía puente con camiones pasando, y difundió el video como real.

Otro hijo al que le gustaban los deportes, organizó unas olimpiadas para toda la familia, y se dio a la tarea de construir las canchas y demás infraestructura deportiva; por muchos años dichas olimpiadas serán recordadas como las peores de la historia familiar porque estas se desarrollaron cuando las canchas no se habían terminado de construir pero ya se había pagado por ellas.

La abundancia de dinero tenía atontado al papá, se había olvidado que solamente era el administrador de un negocio que era de toda la familia, por lo que cada vez más hijos empezaron a dudar de su capacidad como administrador.

Cuando se inició una crisis económica mundial, el papá tranquilizó a la mayoría de sus hijos diciendo que a su familia eso no le afectará; varios de los hijos le contradijeron, lo que lo molestó; hasta que el preció del producto que recogían del suelo cayó.

Por culpa de la crisis, ordenó que a sus hijos más pequeños no les pongan pañales desechables, que las hijas que quieran utilizar toallas sanitarias paguen más o que regresen a métodos medievales, el detergente costaba lo mismo pero su peso era menor, en total eran cientos de productos que subieron de precio. El papá decía que era una medida necesaria hasta salir de la crisis, pero el seguía siendo el derrochador de siempre; cada mes se iba a algún país extranjero y llevaba a sus amigos a pasear y a todos los demás hijos obligaba a pagar los planillas, gastaba mucho dinero en promocionar por la prensa ciertas premisas que cada vez eran más cuestionadas por sus hijos:

?La culpa de la crisis económica es de los anteriores administradores?.

Pero sus hijos veían que escogió a varios de los antiguos administradores como colaboradores.

?Este administrador tiene las manos limpias?.

A esto una hija le contestó, si las tienes limpias será porque no trabajas; el papá le dijo a gritos que estaba loca.

?La deuda que tiene la familia con ciertos extranjeros es ilegítima por lo que no la pagaremos?.

Sin embargo, a los pocos días pagó los intereses y anunció que compraría los pagarés de esta deuda; ante esto varios hijos dijeron que si su papá compraba algo de procedencia ilegal se convertiría en cachinero.

Al inicio del presente Comentario califiqué al cuento referido como curioso porque no creo que exista una familia donde realmente se den estos acontecimientos, considero que una familia que cuente con hijos con mediana inteligencia no toleraría a un papá que derroche el patrimonio familiar en satisfacer su ego y la avaricia de unos cuantos hijos - que se habían ganado su favor porque eran adulones - en desmedro de la mayoría.

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Nicolás Brito Grandes